¡Buenos días, buenas tardes, buenas noches amiguitos de Paulina Cocina!. En esta entrega vamos a hablar de la farofa, ese acompañamiento brasileño que se usa para darle un toque crocante a las comidas, y una buena forma de sumar sabor y textura a cualquier plato.
En Argentina, quizás no es tan conocida, pero si alguna vez cruzaron la frontera o tienen amigos brasileños, seguro escucharon hablar de ella. Y si no… bueno, hoy se van a enterar de qué se trata y por qué deberían sumar la farofa brasileña a sus recetas.
Tabla de Contenidos
Sobre la farofa
La farofa brasileña es el alma de muchos platos, sobre todo de la cocina nordestina de Brasil. Esta guarnición se hace con harina de mandioca y se cocina con ingredientes que la potencian, como manteca, cebolla, ajo y, según quien la haga, panceta, huevo, chorizo o hasta banana frita (sí, leyeron bien).
La farofa de mandioca es una guarnición súper versátil, que combina tanto con carnes jugosas como con platos más secos. Además, la harina de mandioca tiene una textura única: no es ni un puré, ni un arroz, ni un pan… es algo completamente distinto, y eso la hace especial.
Cómo comer la farofa
La farofa brasileña se sirve con churrascos, con feijoada, en recetas con pescado, e incluso se puede usar como base para rellenos. Además, como la receta varía de casa en casa, hay quienes la prefieren más sequita y crocante, y otros que le agregan grasa o caldo para hacerla más húmeda.
En un churrasco la farofa se espolvorea por encima de la carne para darle textura y absorber los jugos. En la feijoada, se mezcla con el caldo para darle más cuerpo. También se suele servir con arroz para una combinación más contundente.
Algo importante: Este plato no se come a cucharadas como si fuera puré. Se lo usa para complementar otros sabores y mejorar la experiencia del plato.
Algunos datos más sobre la receta de farofa
Como mencionamos antes, la farofa es una preparación a base de harina de mandioca también conocida como tapioca o yuca) tostada con diferentes ingredientes que le aportan sabor. Es un acompañamiento tradicional brasileño que no falta en las mesas familiares, especialmente en reuniones con carnes asadas o platos típicos.
La historia de la farofa de mandioca se remonta a la época colonial, cuando los esclavizados africanos la adoptaron como base de su alimentación. La mandioca, abundante en Brasil, era fácil de conservar y muy nutritiva. Con el tiempo, la receta fue evolucionando y hoy es un pilar de la cocina brasileña.
Características de la farofa de mandioca
- Textura crujiente: Este acompañamiento es famoso por su textura arenosa y crocante, que se logra al tostar la harina de mandioca con grasa.
- Versatilidad: Puede ser básica (sólo con manteca y sal) o más elaborada, con panceta, huevo, chorizo o incluso frutas como la banana.
- Acompañamiento ideal: Realza el sabor de platos jugosos como la feijoada y el churrasco, pero también queda bien con pescados y verduras.
- Sabor neutro pero adaptable: La harina de mandioca sola no tiene mucho gusto, pero absorbe los sabores de los ingredientes con los que se cocina.
- Base para rellenos: En Brasil, muchas preparaciones rellenas, como el pollo al horno, llevan farofa en su interior.
- Sin gluten: Como la mandioca no tiene gluten, es una excelente alternativa para celíacos.
- Fácil de hacer: No se necesita saber mucho de cocina para prepararla. Basta con tostar la harina de mandioca con manteca y sumarle ingredientes a gusto.
8 Variedades de la farofa y formas de disfrutarla
La farofa tiene tantas versiones como cocineros que la preparan. Aunque la base siempre es la misma (harina de mandioca tostada con grasa), los ingredientes adicionales la transforman completamente. A continuación, se explican las formas más comunes de prepararla.
- Farofa tradicional: Se tuesta la harina de mandioca con manteca o aceite y se le agrega ajo y cebolla sofritos. Es la versión más simple y básica, pero con un sabor irresistible. Se usa como acompañamiento universal en Brasil. Va bien con feijoada, carnes a la parrilla, arroz con porotos o cualquier plato que necesite un toque crocante y sabroso.
- Farofa de panceta: Se fríe panceta hasta que quede crocante y se usa su propia grasa para tostar la harina de mandioca. Aporta un sabor ahumado y un toque extra de textura. Perfecta para platos con carnes rojas. Su toque ahumado y su textura crujiente resaltan el sabor de las carnes a la parrilla.
- Farofa de huevo: Se cocinan huevos revueltos y, una vez listos, se mezclan con la harina de mandioca tostada en manteca. El huevo le da una textura más suave y un sabor equilibrado. Se sirve comúnmente con platos más caseros y sencillos, como arroz, porotos o pescados.
- Farofa húmeda (farofa d’água): Se agrega un poco de caldo o agua a la harina de mandioca tostada para que quede más tierna y con mayor humedad. Ideal para acompañar carnes con salsas o guisos, ya que su textura más tierna absorbe los jugos y equilibra el plato.
- Farofa de banana: Se doran rodajas de banana en manteca antes de añadir la harina de mandioca. El contraste entre lo dulce y lo salado hace que sea una opción diferente y deliciosa. Es común verla acompañando pavo asado, pollo al horno o carnes de cerdo, ya que el dulzor de la banana contrasta con la carne.
- Farofa con frutos secos: Se incorporan almendras, castañas de cajú o nueces tostadas junto con la harina de mandioca para aportar crocancia y un sabor más sofisticado. Se combina con lomo de cerdo o carnes al horno, agregando un toque crujiente y elegante.
- Farofa con zanahoria y vegetales: Se rallan y sofríen vegetales como zanahoria, pimientos o espinaca antes de añadir la harina de mandioca. Es una opción más ligera y colorida. Ideal para acompañar pescados, mariscos o platos vegetarianos. También se sirve con arroz y ensaladas.
- Farofa picante: Se añaden ajíes o pimientos picantes a la mezcla de cebolla y ajo antes de tostar la harina de mandioca, logrando una versión más intensa y especiada. Se combina con platos intensos y condimentados, como carnes a la parrilla, guisos o feijoada, dándole un extra de sabor y un toque picante que realza todo el conjunto.
8 Consejos para hacer la mejor receta de farofa
- Usar una buena grasa: Manteca, aceite o grasa de cerdo. La clave del sabor está en la grasa.
- Tostar bien la harina: No apurarse. Una buena farofa necesita que la harina tome color y sabor.
- Agregar crocantes: Panceta, frutos secos o chorizo desgranado son buenas opciones.
- Incorporar ajo y cebolla: La base aromática de cualquier farofa bien hecha.
- Jugar con texturas: No todo debe ser arenoso, agregar trozos de ingredientes hace la diferencia.
- Condimentar bien: Pimienta, comino o incluso un toque de pimentón le dan más vida.
- Hacerla en el momento: La farofa recién hecha es mucho mejor que recalentada.
- No escatimar en ingredientes: Cuanto más completa, mejor será la experiencia.
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Receta de farofa brasileña
Rinde: 4 porciones
Tiempo de preparación: 20 minutos
Ingredientes
- 2 tazas de harina de mandioca
- 2 cucharadas de manteca
- 1 cebolla mediana picada
- 2 dientes de ajo picados
- 100 g de panceta ahumada en fetas (opcional)
- Sal y pimienta a gusto
Cómo preparar farofa paso a paso
- Calentar una sartén grande (preferentemente de fondo grueso) a fuego medio. Derretir la manteca y añadir la cebolla y el ajo. Cocinar revolviendo hasta que la cebolla esté transparente y el ajo apenas empiece a dorarse, sin quemarse (3-4 minutos).
- Agregar la panceta (si se utiliza), cortada en tiras. Cocinar hasta que esté dorada y crocante, unos 5 minutos, revolviendo de vez en cuando.
- Incorporar la harina de mandioca de a poco, en forma de lluvia, y tostar a fuego medio-bajo. Revolver constantemente para evitar que se queme. Cocinar durante 5 a 8 minutos, o hasta que la harina tome un color dorado parejo y una textura levemente crocante.
- Apagar el fuego. Salpimentar a gusto y mezclar bien.
- Servir caliente o a temperatura ambiente, como acompañamiento de carnes, feijoada o platos con arroz.